TE ESPERO.


Dime si esa sonrisa te nace del alma
para saber si puedo creer en ti;
no quiero que turbes mi paz ni mi calma
aléjate de mí, si no es así.

Cuando vengas, trae los brazos abiertos
y despójate de toda hipocresía
pretendo contigo compromisos ciertos,
huyo de embelecos y supercherías.

Anhelo el sosiego de dulces palabras,
escucharte absorta, cogidas las manos;
que tus pensamientos a mí me los abras,
conocerlos todos, hasta los más vanos.

Que sea tu aliento toda mi esperanza,
y, a mi vez, yo sea tu mayor pasión;
no defraudes nunca tamaña confianza...
¡Que jamás se mueran mi fe y mi ilusión!

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